Sexualidad en la mujer

La sexualidad en las etapas de la mujer

Sexualidad en la mujer

Hablar de sexualidad, resulta un tanto difícil en nuestra sociedad, pues entre mitos y paradigmas, es un tema poco conocido y estudiado, aunque, en teoría desde los años 60 hemos entrado a la llamada revolución sexual, poca es la importancia que tanto la población general como el personal de salud damos al tema.

Es importante ver a la sexualidad con nuevos ojos, y darle la relevancia justa dentro de la salud, de manera que el vivir una sexualidad satisfactoria se considere un punto necesario para llegar al concepto de salud como bienestar.

La sexualidad es una dimensión, un valor, que en el momento en que se integra al ser humano, evoluciona y se desarrolla en los distintos momentos de la vida del ser sexuado. No es un algo estático o un añadido que como se suele creer termina en la adolescencia para ir descendiendo hasta su desaparición en la vejez.

Para empezar primero es importante definir que es sexualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como sexualidad a un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Que abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

Se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

No basta con saber o definir que es sexualidad, el concepto va más allá, y se debe entender que para lograr un goce pleno de la salud es relevante llevar día a día un ejercicio de la sexualidad. Una persona sexualmente satisfecha se siente mucho más atractiva, competente y es mucho más proclive a seguirse desarrollando intelectualmente.

Según Sigmound Freug, la mujer atraviesa por diferentes etapas que van formando su sexualidad, cambiando el objeto de placer en cada una de ellas con el único fin de lograr la satisfacción. Así, durante la lactancia se ubica en la fase oral en la que el seno materno no sólo brinda alimentación, si no también el contacto estrecho con la madre que le brinda placer.

Después, en la niñez temprana, entra en la fase anal, en la que adquiere el placer ante el control y descontrol de las necesidades fisiológicas, ubicándose cada vez más en una realidad.

En la etapa preescolar, la niña empieza finalmente a entender la diferencia de sexos (masculino y femenino), empieza el descubrimiento de sus órganos genitales y guarda una estrecha relación con su padre, creando el llamado complejo de Elektra.

A esta fase sigue la de latencia o escolar, en la que el niña, ya se identifica como femenina, prefiere pasar el mayor tiempo con personas de su mismo sexo, y en general esta es la fase de preparación para la adolescencia. Una vez que la mujer entra a la adolescencia, experimenta toda una serie de cambios tanto físicos o como psicológicos y sociales, entra en la etapa reproductiva y los cambios, orientación y experiencias que tenga determinaran la forma en que seguirá su sexualidad a lo largo de su vida.

Entrando en la adultez temprana, la mujer goza de la etapa reproductiva teniendo cambios durante el embarazo, puerperio y lactancia, que muchas veces no son entendibles para ella, en este punto la orientación y apoyo tanto de su pareja como del médico son fundamentales.

Al mismo tiempo la adaptación a una vida de familia, puede afectar muchas veces su sexualidad como pareja, cambios que deben ser tomados y aceptados para no comprometer la relación.

A esta etapa sigue la adultez media, en la que nuevamente la mujer pasa por cambios físicos y psicológicos, durante el climaterio y la menopausia, el medico juega un papel importante en este momento, no sólo para resolver los síntomas físicos por lo que pasa la mujer, sino también para dar orientación preventiva sobre todos los nuevos cambios que adquiere la mujer, pero lo más importante explicarle que estos cambios no la hacen menos mujer o crean cambios en su sexualidad, si no que simplemente se deben hacer nuevas adaptaciones para llevar lo mejor posible el goce de su ejercicio sexual.

Dado que la esperanza de vida ha aumentado notoriamente, hoy en día también es importante profundizar en el tema de la sexualidad en la adulta mayor, y dejar de verla como ojos prejuiciosos, ya que si bien recordamos la sexualidad es un fenómeno multidimensional, que inicia con la vida del individuo, desarrollándose a lo largo de la infancia y adolescencia, pero alcanza su madurez y transcendencia durante la adultez; y desaparece con la vida, por ende hasta la muerte se constituye un componente de nuestra personalidad.

Ya se ha descrito el juego que lleva la sexualidad en cada una de las etapas de la mujer, pero no sólo concierne a la mujer el saber disfrutarlas, si no también al personal de salud, ser capaz de orientar y resolver las dudas que genere al respecto. Se deben romper los prejuicios y paradigmas que guarda nuestra sociedad, y empezar una nueva cultura en la que abiertamente cada mujer pueda explorar su sexualidad desde su nacimiento hasta la muerte.

La sexualidad está presente en todas las dimensiones del ser humano, por lo tanto no se puede desconocer su importancia como tampoco ignorarla. Una buena actividad sexual, contribuye a una mejor calidad de vida.

El sexo guarda relaciones importantes con el amor, el placer, la responsabilidad, el disfrute y el saber. Y lo único que resta a nuestra sociedad es vivir su sexualidad plenamente, sin mitos o prejuicios.