Ciclo Menstrual

El Ciclo Menstrual

Ciclo Menstrual

El sistema reproductivo de la mujer, experimenta ciclos periódicos que permiten una preparación para la fertilización y el embarazo. La característica principal de dicho ciclo es el sangrado transvaginal que representa la descamación de la capa más interna del útero (endometrio).

El ciclo menstrual lo podemos dividir en 3 segmentos:

El ciclo ovárico

Desde el nacimiento, cada mujer posee entre 1 y 2 millones de ovocitos (óvulos inmaduros) en los ovarios. Al llegar a la adolescencia el número se reduce a aproximadamente 300,000 ovocitos. Estos ovocitos se encuentran rodeados de un grupo de células, y al conjunto se le llama folículo primordial.

En cada ciclo menstrual, varios de estos folículos comienzan a crecer por estímulo hormonal; uno de ellos crece de manera más rápida que los demás y se convierte en el folículo dominante, los otros sufren involución y se denominan folículos atrésicos.

El folículo dominante continúa su desarrollo y produce hormonas que ayudan a que, alrededor del día 14 de cada ciclo menstrual, se rompa dicho folículo liberando el óvulo que lleva dentro. Este proceso se conoce como ovulación.

Posterior a la ovulación, el folículo se llena de sangre y se denomina cuerpo hemorrágico. Las células que lo componen sufren una transformación y comienzan a secretar progesterona y se denomina cuerpo lúteo y por último, si no hay embarazo, el cuerpo lúteo involuciona y deja de secretar progesterona, convirtiéndose en cuerpo blanco (alrededor del día 24 del ciclo menstrual).


El ciclo uterino

La capa que recubre por dentro el útero se llama endometrio. Éste sufre cambios a lo largo del ciclo menstrual que culminan con la menstruación. Al final de cada menstruación, el endometrio es delgado y comienza a regenerarse por influjo hormonal. Desde el día 5 al 16 sufre una proliferación en donde se puede apreciar crecimiento de las glándulas que contiene. Esta fase se llama fase proliferativa o preovulatoria.

Posterior a la ovulación, el endometrio recibe estímulo de la progesterona que secreta el cuerpo lúteo y las glándulas en su interior comienzan a secretar glucógeno (fuente de energía en caso de que haya embarazo) y las arterias endometriales crecen. Esta se denomina fase secretora.

Cuando el cuerpo lúteo involuciona, el endometrio no recibe más estímulo, por lo que las arterias que lo nutren dejan de llevar un adecuado aporte sanguíneo, comienza a haber focos de necrosis (muerte celular) y el endometrio comienza a descamarse, convirtiéndose en el sangrado menstrual.

Durante este proceso, se liberan substancias llamadas prostaglandinas, las cuales producen espasmos arteriales así como del músculo uterino, produciendo los llamados cólicos menstruales.

Desde el punto de vista funcional, la fase proliferativa representa la restauración del endometrio después del ciclo menstrual previo, y la fase secretora representa la preparación del útero para la implantación de un óvulo fecundado. La duración de la fase secretora es constante (14 días), y las variaciones en la duración del ciclo menstrual son debidos a la fase proliferativa.


El ciclo hormonal

Durante el periodo menstrual, existe un complejo ciclo hormonal que controla los cambios a nivel del ovario y útero. Dicho ciclo se controla por la hipófisis y es regulado por la secreción hormonal de los ovarios.

Durante la fase proliferativa existe una secreción de la hormona folículo-estimulante (FSH) la cual es secretada por la hipófisis y se encarga de estimular a los folículos en desarrollo. Dichos folículos secretan estrógeno. Cuando existe un adecuado nivel de estrógeno, éste estimula la hipófisis y se secreta hormona luteinizante (LH) la cual precede la ovulación (entre 24 y 36 horas previas a la ovulación).

Los niveles de estrógeno comienzan a descender después de la ovulación y comienza el incremento de los niveles de progesterona, la cual es secretada por el cuerpo lúteo. Ambas hormonas, estrógeno y progesterona, continúan su secreción durante la fase lútea hasta que el cuerpo lúteo involuciona, dando lugar al comienzo de un nuevo ciclo menstrual.

Un ciclo menstrual completo normalmente dura en promedio 28 días comenzando el primer día de sangrado menstrual hasta el comienzo del siguiente sangrado, completando un ciclo. La duración puede variar desde 21 a 35 días, con una duración del sangrado entre 2 y 8 días. La pérdida promedio de sangre es de 30 ml, aunque puede variar desde ligero manchado hasta 80 ml.

Las alteraciones en el ciclo menstrual es uno de los principales motivos de consulta ginecológica. Por eso, es importante que cada mujer conozca los cambios normales que pueden ocurrir durante su ciclo menstrual, y acudir con su médico de confianza en caso de notar alguna anormalidad.